Que se vayan los corruptos, a construir un Nuevo Perú

Las últimas semanas, las declaraciones emitidas por Jorge Barata ante fiscales peruanos confirmaron el involucramiento de sectores de la clase política y empresarial en graves delitos de corrupción. Quedó en evidencia que no se trata del comportamiento particular de algunos actores; es todo un sistema organizado para que grupos de poder económico y político utilicen el Estado para sus ganancias y beneficios en desmedro del ejercicio de los derechos de las grandes mayorías del país.

 

 

Este régimen político y el modelo económico que permite la corrupción fue instaurado por la dictadura fujimorista y se sostiene en la Constitución de 1993. Los sucesivos gobiernos “democráticos” han mantenido las reglas de juego de un modelo que reproduce la corrupción y el autoritarismo. Ello socava la democracia, aleja a la ciudadanía de la vida política y permite la escandalosa intervención del empresariado en la contienda electoral, tal como se ha visto con la “chanchita” realizada por la CONFIEP para financiar campañas que orientan al electorado contra opciones que podrían interferir en sus negocios.

 

 

En este escenario de profunda crisis y descomposición, consideramos que Pedro Pablo Kuczynski carece de toda legitimidad para seguir gobernando. Existen nuevos elementos que demuestran cómo PPK utilizó sus cargos como ministro de Estado para beneficiar a sus empresas, evidenciándose la relación entre Westfield y First Capital, recibiendo dinero y asesorías de Odebretch. Asimismo, para salvar su pellejo, PPK concedió un indulto ilegal al ex dictador Alberto Fujimori burlando la justicia y la dignidad de las víctimas. La vacancia de PPK no resolverá la profunda crisis que vivimos, pero es un paso importante en la lucha contra la impunidad.

 

 

Es el pueblo el que rechaza a Kuczynski, son los productores de papa, de maíz, los jóvenes que protestan contra las leyes de semi esclavitud, las mujeres que piden igualdad. Hoy más que nunca urge refundar nuestra república, reconstruirla sobre nuevas bases, a través de un proceso constituyente democrático que involucren a todas y todos los ciudadanos. No podemos permitir que los mismos grupos de corruptos se turnen el poder cada cinco años para entregar los recursos y sectores estratégicos a intereses ajenos a la patria, despojando los territorios de las comunidades y pueblos. La corrupción sigue golpeando a peruanos y peruanas que se ven impedidos de acceder a derechos básicos como la educación y la salud, convirtiéndolos en negocios lucrativos sostenidos por lobbies y mafias. La vacancia a PPK debe proceder y este modelo corrupto y corruptor debe terminar.

 

 

Urge más que nunca construir un Nuevo Perú con una Nueva Constitución. Hacemos un llamado a nuestra militancia, a las izquierdas, a las fuerzas ciudadanas y populares organizadas, a los ciudadanos y ciudadanas a mantener la esperanza y comprometerse a poner en marcha un proceso constituyente que forje un Estado, una economía, una sociedad y una cultura al servicio de las grandes mayorías.

 

Comisión Política Nuevo Perú