Para seguir luchando por trabajo y pensiones dignas

Los trabajadores, peruanos y peruanas, sufrimos desde hace décadas una explotación económica feroz, producto de la implementación autoritaria del neoliberalismo impuesto por la dictadura fujimorista que aplicó una de las más radicales reformas antilaborales de América Latina. Los representantes de gremios empresariales como Roque Benavides (CONFIEP), nos quieren sin derechos, sin contratos de trabajo, sin fiscalización laboral, y junto a sus representantes políticos a quienes financian, como es el caso del partido Fujimorista Fuerza Popular, proponen leyes para precarizar aún más el empleo, como la “ley de la esclavitud juvenil” de Rosa Bartra o consideran como la congresista Úrsula Letona que debe eliminarse el derecho a la reposición en caso de despidos injustificados.

 

Es de conocimiento el crecimiento de la pobreza monetaria en el país, es decir hoy son más los peruanos que no cuentan con ingresos suficientes para costear bienes y servicios mínimos esenciales (alimentación, salud, educación, transporte, etc). Ante dicha situación el actual presidente Vizcarra nos llama a estar “unidos”, mientras que las grandes empresas como Telefónica, Interbank, empresas extractivas, etc, siguen gozando de privilegiadas exoneraciones tributarias, dinero que no pagan al Estado y que bien serviría para costear servicios básicos como educación y salud de los trabajadores y sus familias.

Se anunció que en el 2017 el crecimiento del PBI fue en 2.5%, pero en el Perú el 50% de la PEA (7 millones de peruanos) es subempleada y desempleada; y también existen millones de peruanos trabajando en la informalidad sin derechos laborales, cobertura de salud y pensiones; millones de ellos, sin poder costear sus necesidades básicas, además existen más de 800 mil personas sin trabajo, y en su mayoría son jóvenes.

En ese contexto, en el sector público se anuncian recortes presupuestales, ello podría significar despidos de los trabajadores CAS, y las empresas siguen despidiendo impunemente a trabajadores que se afilian a sindicatos y exigen mediante la huelga la mejora de sus salarios y las condiciones de trabajo. Las empresas ganan pero no quieren redistribuir la riqueza que generan los trabajadores con su esfuerzo.

En esta situación crítica desde el Nuevo Perú exigimos:

  1. Es prioritario que se generen empleos dignos para los y las peruanas, asegurando financiamiento solidario en la salud y pensiones. Ello resultará de una mayor inversión pública en la construcción de carreteras, telecomunicaciones, infraestructura portuaria, colegios, hospitales, etc y la generación de industria diversificada.
  2. Debe intensificarse y fortalecerse la labor inspectiva a los empresarios y agilizarse los procesos judiciales laborales.
  3. Iniciar una reforma integral del empleo y la seguridad social que ponga la protección de la persona humana y su bienestar como prioridad, y una nueva constitución que garantice ello.

 

Con un pueblo trabajador organizado lo lograremos, un pueblo que apueste por la transformación de nuestro país y rescate a nuestra patria de las manos corruptas de los que hoy la dirigen.

Este 1 de mayo, los trabajadores tenemos más razones para seguir luchando, y desde el Nuevo Perú junto al pueblo trabajador reflexionamos sobre la situación de nuestros derechos, pero también celebramos los triunfos que a lo largo de la historia la clase trabajadora ha obtenido, como fue la conquista de la jornada de las 8 horas cuyo derecho costó inicialmente la vida de los trabajadores mártires de Chicago. Con su ejemplo de lucha y solidaridad, decimos:

¡Viva la clase trabajadora, única productora de excedentes económicos!

¡Viva el 1 de Mayo por derecho a trabajo y pensiones dignas!

¡Viva Día Internacional de los Trabajadores y Trabajadoras!

 

Movimiento Nuevo Perú